Vivir en guerra con la comida y con tu cuerpo puede ocuparlo todo: tus pensamientos, tus emociones, tus días. Tal vez sientes que has perdido el control: comes y luego te arrepientes, te prometes que mañana será diferente, pero la culpa y la frustración vuelven una y otra vez.
Muchas veces esta lucha es invisible: sonríes, trabajas, estudias… pero dentro hay un malestar silencioso que te agota. La relación con la comida suele ser la forma en la que se expresan emociones más profundas: ansiedad, tristeza, miedo o exigencia, que se filtran en lo que comes, en lo que evitas y en cómo te hablas. Si te identificas con esto, puedo acompañarte para comprender tu situación y aprender a gestionarlo.
Puedo ayudarte si...
Trabajemos juntas para que la comida deje de ser una fuente de conflicto.


